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Sin sapos ni princesas

No pensaba escribir este post porque como nosotros ya habíamos estado en París, nuestro visita por allí fue más bien un paseo que descubrir sitios. Como sabéis, estuvimos 3 días en Disney y aprovechamos otro día y medio en la ciudad (se supone) más romántica del planeta. Sí, con ese "se supone" me he delatado. Y es que París no está ni mucho menos entre mis favoritas, pero perdonadme, nadie es perfecto :P

Empezaré diciendo que nos alojamos en un apartamento con una ubicación excelente. Es cierto que para ir con niños no es lo más cómodo (un quinto piso sin ascensor) pero a pesar de ser pequeño tenía de todo: lavadora, lavavajillas, horno microondas, camas extras, cuna, menaje del hogar... Os dejo aquí el enlace por si estáis planeando una visita a París y os puede interesar. Gracias a su ubicación, nosotros el primer día nos permitimos ir andando a todos los sitios, y nuestro recorrido fue el siguiente: Centro Pompidou - Hotel de Ville - Catedral de Notre Dame - Iglesia de San Eustaquio (justo enfrente tiene un parque genial para descansar con los peques y que se entretengan) - Museo del Louvre - Plaza de la Concordia - Arco del Triunfo - Torre Eiffel - Academia Nacional de Música.


A la mañana siguiente, decidimos coger el metro e ir a mi lugar favorito de París (el que sin duda os recomiendo al caer la noche porque es más romántico): Montmartre. Allí cogimos un trenecito turístico porque al peque le hacía ilusión y recorrimos las calles, por lo que de paso vimos el Moulin Rouge. 


Comimos en un sitio que nos recomendaron: La Reclyclerie. Un restaurante lleno de vida que alberga lugar para su propio huerto, charlas, coloquios, talleres. El menú era cerrado y con un precio fijo, un rico brunch que ademas te daba acceso a bebida, panes y cafés ilimitados. Es un sitio con mucho encanto y vida, por lo que os lo recomiendo si pensáis ir. Como veis, nuestro paso por París fue fugaz y sin pretensiones. Sabíamos que contábamos con poco tiempo, pero un paseo en familia siempre es bien recibido.

Escrito por Sonia (Sin sapos ni princesas)
Me comprometo a escribir este tipo de post y luego pasa lo que pasa, que me dan ganas de volver. Hoy os quiero contar cómo organizamos nuestra visita a Disney y aspectos a tener en cuenta. Empezaré diciendo que nosotros nos alojamos en hotel Disney (Hotel Cheyenne) porque fuera de temporada alta los precios son más que asumibles. En nuestro caso elegimos pasar 3 noches en el mismo, por lo que incluía 2 desayunos buffet, 2 comidas o cenas (a realizar en el restaurante del hotel o en los restaurantes de los parques) y entradas para tres días (con acceso exclusivo de 8 a 10 para los que se alojan en los hoteles). Cuando hicimos cálculos de lo que nos costaría en esas fechas alojarnos en París, comprar las entradas, comer y el tren ida y vuelta a diario hasta el parque... nos compensaba y mucho, así que es una opción que os recomiendo que nunca descartéis (hablo siempre y cuando no estemos en temporada alta).

Nosotros llegamos al hotel a mediodía así que decidimos invertir el primer día en ver Walt Disney Studios. Ese parque que "menos nos importaba" así que si nos faltaban cosas por ver, al final de nuestro viaje podríamos retomarlo si sobraba tiempo o dejar cosas sin ver sin remordimientos. Ni que decir tiene que la zona favorita de Martín fue la de "Cars" en Tono Plaza, y es que está obsesionado con esa película. También alucinó con la zona de "Toy Story", donde hasta se montó en la lanzadera sin pestañear, y con el paseo en tren por los decorados de rodajes (una actividad muy que muy familiar, de esas ideales de 0 a 99 años). Si yo me tuviera que quedar con una atracción, sería la de Ratatouille, donde te conviertes es un pequeño ratón y vas visitando escenarios de la película en una tracción 4D. ¡Es absolutamente genial! Además, la Place de Rémy es digna de ver, y más estando en Navidad como estábamos. En cuanto a espectáculos en este parque, pudimos disfrutar de un musical por el 90º cumpleaños de Mickey en la Place des Stars, pero yo me quedo con el espectáculo de luz de la noche, cuando una proyección sobre Papá Noel y los regalos para los peques tiene lugar en la fachada de la Torre del Terror. Lo bueno es que como este parque cierra antes, una vez que termine podemos ir directos a ver el espectáculo de encendido del castillo de Disneyland.


Al día siguiente, comenzamos nuestra visita en Disneyland. Decidimos atacarla por zonas y así, dedicamos este día a Discoveryland y Fantasylad. En Discoveryland recomiendo muy mucho el espectáculo de la filarmónica de Mickey y por supuesto, el juego de láser de Buzz Lightyear. Fantasyland es la zona para los peques por excelencia, y allí podemos encontrar desde el típico paseo en barca por "It is a small world" como las tazas del sombrerero loco, los aviones de Dumbo o el castillo de la bella durmiente. Aquí además, podremos encontrarnos de manera individual en el camerino de Mickey con él. Nosotros el primer día no lo hicimos, pero visto lo que le encantaron a Martín los personajes cuando los vio en las cabalgatas, el día siguiente hicimos la fila a primera hora para que pudiera encontrar con él. Éste día, también aprovechamos para ver todos los espectáculos sin prisa (así si había algo que lo que no montábamos, podríamos hacerlo el día siguiente). La cabalgata de Navidad es mágica y la vimos por la mañana. Por la tarde, tuvo lugar la cabalgata de la noche, que luego "enganchamos" con el encendido de las luces del árbol de Navidad y con el espectáculo de proyección sobre el castillo de la Bella Durmiente.


Último día en Disney. Y llegó el turno de Adventureland (donde el pobre Martín pasó bastante congoja en la atracción de Piratas del Caribe), Frotierland y MainStreet. Muchas de las atracciones estaban cerradas por el clima, así que aprovechamos para pasear, conseguir las chapas gratuitas que algunos personajes (cupcakes por el cumple de Mickey) repartían a cambio de pequeñas pruebas y volver a montar en todo aquello que más nos había gustado y ver nuestros espectáculos favoritos. Obviamente, volvimos a los Studios porque no podíamos irnos sin saludar a Mate de nuevo.


En estos días descubrimos que hay bastantes secretos que desconocíamos (que si la pides, en el hotel te dan una chapista para poner tu nombre, al igual que en el parque si es tu primera visita) y que hacen la visita más divertida. También nos asombramos porque, aunque íbamos pensando si Martín iba a ser muy pequeño, quitando las montañas rusas y demás, todos los parques son muy accesibles para peques y eso se agradece cuando a los mayores también nos gusta montar y no solo pasear. Hemos estado en Portaventura, Warner, Parque de Atracciones... pero además de la magia que Disney desprende, éste es un aspecto muy a tener en cuenta al visitar parques con peques.


En cuanto a las comidas, nosotros las reservamos con dos meses de antelación a través de un número telefónico orientado solo a eso. Recomiendan hacerlo así para asegurarte las "mejores horas". El primer día comimos en los Studios en el restaurante Des Stars, que no deja de ser un buffet libre. Pero el segundo día, en Agrabah Café flipamos con la calidad de los platos árabes. ¡Todo un descubrimiento! He ido a Disney en París dos veces. Una en Reyes (por la noche cierran el parque y ofrecen a los españoles una cena gratuita con los Reyes y los personajes si te alojas en sus hoteles) y otra ahora con la Navidad ya montada y, pese al frío, me parece una temporada mágica para disfrutar del parque. Os lo recomiendo totalmente. Y poniéndonos prácticos... es más barato y hay menos gente que en temporada alta. Si estáis pensando si es pronto para llevar a peques de 2 o 3 años, ¡es un rotundo no! ¡No es pronto!

Escrito por Sonia (Sin sapos ni princesas)
No quería que me pasara como con el viaje a Toulouse, que al final se me ha olvidado qué fuimos haciendo día a día y no os lo he contado. Por eso, no quiero dejar pasar más tiempo y hoy os quiero contar cómo fue nuestro viaje de fin de año en familia a Londres (bueno, en familia tampoco, que faltaba Nona) Cogimos un vuelo tempranero y en teoría a la hora de la comida ya estaríamos en Street XO disfrutando de la experiencia. Peeeeero, el vuelo se retrasó y tuvimos que anular la primera cita del viaje. Llegamos al aeropuerto de Heathrow y desde ahí, cogimos el metro hasta la ciudad (no usamos la tarjeta de recarga Oyster sino la de viajes ilimitados en un día), tardando una hora hasta llegar nuestros apartamentos (los cuales si queréis os digo, pero pese a que los recomiendo por limpieza y deco no lo hago para familias porque estaban lejitos y no tenían ascensor)


Pasado el shock inicial de Mr.Chu de haberle cancelado la cita con la cocina londinense de Dabiz Muñóz, nos pusimos a recorrer las calles de Londres. Como ya habíamos estado en otras ocasiones, íbamos sin ningún tipo de necesidad de entrar o ver una u otra cosa, así que con el peque preferimos disfrutar del paseo, parar cuando hiciera falta e ir modulando la ruta según las necesidades. El primer día bajamos en Trafalgar Square directos desde el apartamento para ver la famosa plaza con los leones y el edificio de la National Gallery. Desde ahí, paseamos hasta Picadilly y fuimos directos a las tiendas de M&M´s y Lego para que Martín pudiera andar un rato (mala idea, estaban hasta arriba) Cuando salimos, pusimos rumbo a Chinatown y anduvimos hasta Hamleys (la famosa juguetería) donde Martín pudo disfrutar de otro rato de juegos (lo que nos costó fue sacarle) Una vez que terminamos, pasamos por Carnaby Street para ver la decoración de sus calles y acabamos cenando en Chinatown.


El segundo día prometía diversión, y es que habíamos quedado con Gema, Eriko y Marta, que también pasaban los último días del año en Londres. Primero visitamos Notting Hill, donde aprovechamos para desayunar, y las calles de Portobello. Sin duda este barrio tiene un encanto especial y quisimos aprovechar que era sábado y organizaban su tradicional mercadillo. Tras eso, fuimos a Winter Wonderland, una preciosa feria navideña con atracciones para niños y mayores. Volvimos a Picadilly y comimos en Chinatown de nuevo. Por la tarde nos separamos y nosotros emprendimos nuestro camino hacia Oxford Street, donde hicimos parada en Disney Store (esa tienda es digna de ver, al menos a mí la de Londres me flipa) y Primark. Para terminar, nos dejamos caer por Harrods y, ya rendidos, cenamos en el apartamento. Aquí he de hacer un inciso y es que alguna me preguntó en IG si recomiendo ir a apartamentos. Rotundamente sí. Con niños pequeños es genial poder tener tu pequeña cocinilla para desayunar o cenar si están cansados y no queréis hacerlo fuera.


El tercer día comenzamos visitando Christmas by the river, un pequeño mercadillo al margen del río. Desde ahí cruzamos el London Bridge hacia la Torre de Londres. Paramos en Saint Dunstan in the East, una Iglesia abandonada tras incendiarse que ha sido tomada por la vegetación, y cogimos el metro hasta el London Eye para ver el Parlamento, lo que se intuye que es el Big Ben (está en obras) y la abadía de Westminster. Tras eso nos reencontramos con #MissMarta, paseamos por St. James Park y comimos auténtico Fish&Chips en Victoria. Después, nosotros despedimos el año visitando el Palacio de Buckingham y cenando uno de los restaurantes italianos de Jamie Oliver (que sabéis que en esta casa somos muy fans) He de decir que Nochevieja en Londres es una aventura, cortan muchísimas calles, los autobuses cambian rutas, los metros se cierran... volver a casa nos hizo dar un paseo pero nosotros como buenos españoles, una hora antes que los británicos estábamos en Picadilly, conectados a Ramontxu y Anne en el canal internacional diciéndole "hola" al nuevo año.


El día 1 de enero, antes de volver a casa, vimos gran parte de la cabalgata de Año Nuevo (porque tras hora y media de bandas de música desfilando Martín dijo "basta"). Después comimos en otro pub tradicional y cogimos el tren express hasta Gatwick, de donde salía nuestro avión. ¡Así han sido nuestras pequeñas vacaciones!

Escrito por Sonia (Sin sapos ni princesas)
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Soy Sonia Sanz, editora de este blog, periodista y experta en organización de eventos. Enamorada de la decoración, la moda, Disney y los viajes; y mamá desde 2016.


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La habitación de Martín en las páginas 86-87 del número 29 de Petit Style Magazine, la revista nº1 del mundo infantil en español.


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