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Sin sapos ni princesas

A Martín le gustan muchas cosas, pero en su top of mind probablemente estén los unicornios y los superhéroes. Cuando le pregunté qué temática quería para su quinto cumpleaños me dijo "los superhéroes que salvan unicornios". Pero qué queréis que os diga... no terminaba yo de ver la relación y me volvía loca para cuadrar colores y que quedara bien; así que le hice la 3,14 y aunque entre los regalos ha habido mucho material "unicórnico" (un juego de pintar unicornios con arena, rotuladores con purpurina, bombas de baño de Lush en referencia al animal mitológico...) llegamos al trato de que el cumple sería con temática Marvel. Así que me puse manos a la obra y os traigo algunas ideas.


Para empezar, quiero desmitificar que organizar un cumple temático sea caro. Yo he aprovechado juguetes que ya teníamos por casa y he contado, una vez más, con elementos de papelería imprimible de Nice Party, que por muy poquito dinero te permiten tematizar una fiesta con todo lujo de detalles. Cristina vende la papelería tanto en kits como como elementos sueltos, por lo que siempre podemos adaptarlo a nuestras necesidades. Obviamente, la repostería creativa no solo es espectacular, sino que además si es artesana y hecha por buenos profesionales está de vicio, pero no es una condición indispensable para que una mesa luzca. Así que si a tu bolsillo le viene mejor usar una tarta de supermercado o unas galletas sin deco, no te pongas triste por renunciar a ello. Dale a tus elementos dulces un toque especial con la deco y disfruta de un menú más económico pero la mar de pintón.

Nuestra primera reunión del fin de semana fue una barbacoa. Aquí monté una mesa para los peques donde jugué con globos, cartelería y color del menaje. La parte más especial era la de los regalitos para los peques: capas y antifaces para que jugaran a ser héroes y heroínas en una lucha de pistolas de agua. Ellos estaban fresquitos y se lo pasaron pipa, así que... misión cumplida.



El domingo, el plan era merendar en un parque al aire libre. Aquí no me quería complicar. Primero por espacio en el coche y luego por el menú. Así que compré unas cajas de dulces, puse bebida para todos y... ¡a disfrutar!


¿Qué os parece? ¿Qué opción es vuestra favorita?


Escrito por Sonia (Sin sapos ni princesas)
Si lleváis tiempo por aquí, me conocéis lo suficiente como para saber que cualquier momento es bueno para enredarme y montar un desayuno o merienda especial. El año pasado, ya hicimos nuestro desayuno de Pascua en confinamiento, y este año hemos querido repetir aprovechando los recortables y pegatinas de las actividades de Pascua de Nice Party y el descargable gratuito que envió a los inscritos en su newsletter. Se me ocurrió que las orejitas de conejito eran la excusa ideal para encargarle a Sweet Bakery by Adriana unos cupcakes de bizcocho de chocolate con buttercream suizo de vainilla. En el día del padre le encargamos una de sus cajitas de desayuno y en esta ocasión hemos repetido para probar otras de sus creaciones. ¡Ex-qui-si-tos! 

Decoración mesa desayuno Pascua
Decoración mesa desayuno Pascua
Decoración mesa desayuno Pascua
Decoración mesa desayuno Pascua
Decoración mesa desayuno Pascua
Decoración mesa desayuno Pascua
Decoración mesa desayuno Pascua
Decoración mesa desayuno Pascua
Decoración mesa desayuno Pascua
Decoración mesa desayuno Pascua
Decoración mesa desayuno Pascua

Creo que cualquier momento es bueno para crear pequeños recuerdos. A lo mejor en unos años los peques se cansan de las ocurrencias de sus padres (porque si yo me animo, mi secuaz nunca se echa atrás), pero de momento flipan cada vez que hacemos algo así. ¿Será hereditario el gusto por las fiestas monas?

Escrito por Sonia (Sin sapos ni princesas)
Durante el confinamiento, se hizo patente que en esta casa necesitábamos una impresora. Y no solo por los deberes del peque, sino porque tenerla nos brindaba la posibilidad de acceder a multitud de materiales con los que tener a Martín y a Alonso entretenidos. Gracias a eso, las tardes se llenaron de juegos y pasar los días del confinamiento fue mucho más sencillo. Afortunadamente Martín se entretiene mogollón con las manualidades, por lo que es una actividad que nunca falla. 

Hoy quiero enseñaros un gran recurso para estos días de Pascua (en los que el tiempo puede que no siempre nos de cuartelillo para hacer planes en exterior), el kit de actividades creativas de Pascua con el que Cristina, de Nice Party, ha querido sorprendernos en estas fechas. En casa ya lo hemos probado y nos ha gustado por la variedad de actividades que propone: guirnaldas decorativas (que también usaremos en nuestro desayuno de Pascua), un juego de tarjetas de memoria, cuatro huevos para hacer felicitaciones o dejar pistas en la búsqueda de huevos, puzzles, pasatiempos, coloreares y hasta pegatinas.


Hacernos con él es tan sencillo como comprarlo e imprimir el archivo pdf que nos llega a nuestro buzón. Yo he impreso algunas páginas en cartulina (como los puzzles), otras en folios (como los pasatiempos) y otras incluso en papel adhesivo (como las pegatinas o los puzzles, para pegarlos después en cartulinas de colores). Si vuestros peques son mañosos, pueden incluso ayudaros a recortar todas las piezas y preparar la diversión. 

¿Qué os parece esta propuesta para estos días? Si ya lo conocíais y lo habéis probado, me encantaría conocer vuestras impresiones.

Escrito por Sonia (Sin sapos ni princesas)
Creo que uno de los mayores miedos que teníamos ante la llegada de Alonso era que Martín se sintiera "el príncipe destronado" y sin embargo creo que en muchas ocasiones pecamos de, para que eso no pase, prestarle más atención a él que a Alonso. Tanto que tenemos que darnos un auto-toquecillo y decir "pobre, que el otro también está". Y es que nadie dijo que fuera fácil educar, y mucho menos cuando hay más de un hijo en casa.


Tener un hermano puede permitirnos gozar de un vínculo que en muchos casos es para toda la vida; por lo tanto, como padres, nos toca trabajar la relación entre ellos, sin gritos, sin peleas, dándole a cada uno lo que necesita. Porque es cierto que lo de educar igual es imposible. Cada niño es un mundo y por mucho que los padres seamos los mismos, la vida nos cambia, nos educa, nos modela.

Tania García, especialista internacional en educación basada en el respeto y creadora de la Educación Real, trata de ayudarnos en la tarea de la educación de nuestros peques en este libro del que hoy os hablo. A través de sus páginas nos cuenta cómo comunicarnos mejor con cada hijo, cómo tratar los posibles celos y rabietas, cómo establecer límites o intervenir en sus conflictos.


En general me ha parecido un libro completísimo. No solo por su parte teórica sino por los ejercicios que va proponiendo en forma de casos reales. Es una manera de entender lo leído y ver su aplicación real para poder ponerlo en práctica después en casa.

Si estáis buscando cómo educar sin gritos siendo receptivos con la casuística de cada uno de vuestros retoños, puede ser un gran libro de cabecera en el que apoyaros. ¿Alguien lo ha leído ya?

* Este post ha sido elaborado según el código de confianza C4C Muestra: para la elaboración de este contenido he recibido muestras de los productos mencionados, que puedo conservar en el futuro por voluntad del representante de la marca.




Escrito por Sonia (Sin sapos ni princesas)
Me he dado cuenta de que en Instagram tengo más contenido que aquí. Es mucho más cómodo, inmediato y fácil compartir cosas por ahí. Pero me gusta que el blog quede como repositorio, así que os voy a contar lo que algunos ya habéis visto: que hace unas semanas organizamos una gymkana indos para Martín. ¿El premio por superar las pruebas? Uno de los detallitos que El Globo Amarillo vende para que los peques lleven a sus compañeros el día de su cumple. Compré varios para cuando las sesiones del logopeda fueran especialmente bien y están siendo mis mejores aliados esta cuarentena.


Os voy resumiendo las diferentes pistas y pruebas:
  1. "Cuando el día termina y estamos sucios vamos a..." - En la bañera, Martín tenía que pescar peces de colores con una cuchara (además de trabajar la psicomotricidad, repasábamos los colores)
  2. "En la bañera se hacen pompas, pero en casa hay otra cosa que parece una bañera llena de pompas..." - En la piscina de bolas tenía que encontrar un pájaro de juguete (si metéis varios animales podéis trabajar con los nombres de cada uno hasta que de con el que debe)
  3. "Este pájaro tiene mucho hambre y el hambre se quita..." - En la cocina tenía que escribir su nombre en un recipiente con harina (trabajamos la grafomotricidad)
  4. "Si tras llenar la panza me apetece jugar, voy a..." - En el cuarto de juegos tenía que hacer una torre con 7 bloques de colores (otra vez trabajamos psicomotricidad y colores, pero también los números)
  5. "¡Qué bonito te ha quedado! Cuando queremos recordar algo le hacemos una..." - Tenía que hacer una foto, trabajando el espacio a través del enfoque.
  6. "Después de un largo día nos vamos a la cama y..." - Contamos el cuento de Caperucita Roja con su ayuda para trabajar vocabulario.
  7. "Si el lobo se come a Caperucita hay que buscar..." - ¡Dentro de su tirita se escondía el regalo!

Como veis, no solo es jugar; sino que con el juego podemos ir trabajando nuevos conceptos y repasar los conocimientos adquiridos. Hay veces en las que es imposible sentarles en una silla a hacer fichas, así que la imaginación es el límite.



Escrito por Sonia (Sin sapos ni princesas)
Cuando el otro día estuvimos hablando en Instagram de qué contenido os gustaría ver en el blog salió el tema de la decoración y la organización. Algunas me decís que con niños os resulta difícil tener la casa recogida y, cuando saco fotos de la mía, en ocasiones hasta habéis dudado de que sea así como la tengo. Y sí, efectivamente, lo que saco es lo que hay. Hay a quien le funciona convivir con los juguetes de los peques en el salón pero a mí me genera mucho ruido mental que Martín "tome" la casa, así que os cuento cómo lo hemos solucionado (y eso que él se escaquea bastante de recoger)

La primera norma básica es que para jugar a algo nuevo hay que recoger lo anterior.
Y no hay más. No vale ir acumulando juguetes sin parar, porque luego recoger se hace cuesta arriba. Es cierto que cuando trae amiguitos a casa esto es imposible de cumplir. Luego se recoge todo y punto. Pero si está él solo, hay que hacerlo sí o sí. Si te has cansado de jugar con los coches y quieres sacar la plastilina, hay que recoger lo primero.

La segunda norma es que antes de cenar el salón ha de estar recogido.
Nada de apartar juguetes para poder ponernos a comer en la mesa. No, me niego.

La tercera, es que si hay algún juguete tirado en el cuarto de juegos, se lo come la aspiradora.
Tenemos un robot aspirador de Xiaomi que aspira solo y que cada mañana dejamos limpiando cuando le llevo al cole. Pues bien, Martín se cree (porque se lo hemos dejado creer) que si deja las cosas mal colocadas la aspiradora se las comerá. Una vez Óscar la encendió sin querer mientras él estaba jugando en el suelo y no veáis con qué llorera el pobre dijo "se va a comer todo". Así que esto nos da la posibilidad de que cada mañana su cuarto de juegos esté recogido, porque a veces cuando se levanta y sobra tiempo para ir al cole juega un poquito y si no se quedaría así hasta la tarde.

Ahora bien, ¿Cómo cumplimos estas tres reglas? Con organización, cada cosa tiene un lugar y es importante que él lo sepa para que tenga la rutina de colocado bien asentada. Para evitar que los juguetes se vean, nosotros hemos compartimentado todo por zonas dándole espacio en cada estancia de la casa.


En el salón, los juegos de mesa.
Obviamente en el salón juega a muchas cosas que se trae del cuarto (ahora en invierno ponemos la alfombra que veis debajo del mueble, que es de Lorena Canals y es lavable), pero hemos habilitado el mueble de la tele para que tenga ahí los juegos familiares: puzzles, Jenga, Twister, Tozudo, Tragabolas... Así los tiene a mano y da pie a que los usemos más en familia que cuando están en la habitación. Lo bueno es que cuando termina de jugar se guardan y desaparecen de la vista en una estancia que compartimos todos.

Ahora mismo me habéis pillado con la deco de Navidad puesta, pero normalmente hasta la colección de cámaras está más ordenadita.


En su cuarto, libros y disfraces.
En su cuarto, además de una estantería para libros y alguna caja adicional (que tenemos muchos) tiene un espacio debajo de la cama para montarse una y mil aventuras. Una cesta y un mueble (que ha  ido cambiando de ubicación y función en estos tres años) que albergan disfraces de policía, médico, bombero, cocinero, profesor, Thor, Iron Man, Buzz Lightyear, Batman... ¡de todo! Cuando el cuarto está recogido, solo vemos un mueble y una cesta. Nada que desentone ni cree ese ruido del que os hablaba.


En la habitación de juego, todo tiene su lugar.

Si bien esta habitación es la más caótica, hemos intentado que todo tenga un sitio definido por temáticas: casa de muñecas, cocina, instrumentos musicales... Para los cosas pequeñas hemos puesto cajas donde puede guardarse todo "a lo loco" y las hemos señalizado con imágenes que dicen lo que hay dentro. Es el caso por ejemplo de las cajas de Lego, Playmobil, animales, coches o dinosaurios. Tenemos los muñecos más bonitos "a modo de exposición" cuando no está jugando con ellos y todos esos juguetes pequeños tienen su caja para no estar mezclados por el cuarto. 

Este es el sistema que a nosotros nos funciona. Que no es ni mejor ni peor que otros. Pero me preguntasteis por él y estas son nuestras claves. Va muy unido a cómo organizamos las labores de limpieza que nos permiten disfrutar de nuestro tiempo libre (con electrodomésticos que hacen nuestra vida más fácil y nos ahorran tiempo) pero si queréis de eso os hablo otro día.
Escrito por Sonia (Sin sapos ni princesas)
Tenía pendiente contaros mi experiencia en el parto de Alonso, en esta ocasión diferente al de Martín porque mientras que el primero se desencadenó por sí solo ya cumplidas las 41 semanas, en el caso del segundo una serie de acontecimientos hizo que los profesionales decidieran inducirlo en la semana 40 + 5.


Al habernos mudado a otra zona de Madrid, decidimos que pese a estar muy contentos con la maternidad de O´Donnell ya que el parto de Martín fue tan rápido (unas cinco horas desde la primera contracción pese a ser primeriza), preferíamos buscar algo que estuviese cerca de casa por si también corría que se las pelaba la nueva criatura. Y por cercanía, nos decantamos por el 12 de Octubre. Aquí he de hacer un inciso, y es que pese a que no tenemos ninguna queja de los profesionales que nos atendieron durante el parto, las instalaciones de uno y otro hospital (ambos públicos) parecían tener años y años de diferencia. De hecho, pasar de la zona de dilatación al paritorio en el 12 de Octubre era como cambiar de hospital. Me consta que lo están reformando por fases pero da un poco de pena ver las diferencias entre unos centros y otros, cuando siendo públicos todos deberíamos poder optar a las mismas comodidades. Pero bueno, que me voy de madre...

El 20 de agosto acudí a mi consulta rutinaria de monitores para comprobar cómo iba todo y que me dieran cita para, de no nacer por sí solo, acudir al hospital a que me lo provocaran. Durante esa consulta vieron que estaba dilatada de 2 cms y me ofrecieron hacerme la maniobra Hamilton para "ayudar" a que Alonso se decidiera a salir. Yo prefería que se desencadenase por sí solo antes de recurrir a la inducción en el hospital, así que acepté y me la realizaron. Al comprobar el resultado de monitores vieron que había un parón en la gráfica y me dijeron que fuera a urgencias para comprobar si era el corazón del niño o una pérdida de señal puntual del monitor.

Acudimos a urgencias directamente al 12 de Octubre y a las 12.30 paso a monitores de nuevo. Sale todo bien, pero me instan a hacerme otro monitor a las 15.00 para dejar atrás otro tipo de dudas. Allí estamos a esa hora hacemos monitores y... esperamos... esperamos... esperamos... Quiero dejar claro que lo próximo no es una crítica a los profesionales, sino al sistema que no les dota de medios. Desde que salimos de monitores a las 15.45 hasta las 20.30 que nos volvieron a llamar estuvimos sin saber si nos quedábamos o nos íbamos en una sala de espera. No es ya por la tarde perdida cuando no necesitas pruebas ni análisis que requieran tiempo en el laboratorio (que también, y más con Martín allí), sino porque se trata de que alguien pueda leer una gráfica y decirte si tu pequeño tiene el corazón bien o algo falla. Fueron más de cuatro horas viendo entrar y salir gente con la incertidumbre de saber qué pasará, un claro ejemplo de que nuestra sanidad pública está saturada y necesita que la mimen. Pero bueno, finalmente me dicen que me van a dar el alta porque todo está bien, pero que antes quieren hacerme un tacto. 

Durante el mismo, la ginecóloga fue bastante brusca (lo siento, con lo que dolió un simple tacto esto sí es una crítica, la única, a esa profesional) y me comentó que no sabía si la bolsa estaba fisurada o no (cuando yo toda la tarde había estado sentada en la sala de espera sin pérdidas) así que me iba a quedar ingresada para inducir el parto a la mañana siguiente. Era el momento de poner en marcha la operación "Óscar, lleva al niño con mi hermana que aquí nos quedamos". Por una parte me tranquilizó saber que, habiendo dado positivo en el estreptococo, lo bueno de que me ingresara era que íbamos a empezar desde ya con el antibiótico; ya que tener un parto corto como el de Martín me agobiaba por si no me daba tiempo a que el tratamiento antibiótico durara el tiempo suficiente.

Y en la sala de expectantes comienza la cámara oculta (leed con atención que es la anécdota que siempre le contaremos a Alonso)... Nos tocó compartir habitación con otra pareja. Estábamos relajados, no estábamos de parto y teníamos que descansar para coger fuerza para lo que nos esperaba al día siguiente. Peeeeeero... nuestros compis de habitación tenían otros planes. Primero comenzaron viendo una misa Gospel a todo volumen en el móvil (sin cascos ni nada), así que entre gritos de "Fire, fire" Óscar y yo nos mirábamos sonriendo alucinados. Menos gracia nos hizo cuando a las 00.40 Óscar les tuvo que decir que por favor lo quitaran que queríamos descansar. ¿Lo apagaron? Sí, pero entonces la parturienta llamó a alguien y comenzaron a rezar en voz alta y con cánticos vía móvil. Óscar es más civilizado y les llamó la atención mientras yo me mordía el puño y decía "¿pero esta tía no tiene que parir mañana? ¿no quiere descansar?" Hasta aquí la anécdota, y seguimos...

A las 10.30 pasamos a la sala de dilatación y a las 11.00 comienza el goteo por oxitocina pero como aquello no se anima de ninguna forma, nuestro matrón decide romper la bolsa alas 13.00. ¡Ay amiguitos! Que yo no sé si fue toda la oxitocina que llevaba encima o qué, pero fue romper la bolsa y comenzaron a darme unas contracciones brutales en solo un par de minutos. Una, que soñaba con que al estar ya en el hospital le pusieran la anestesia lo antes posible clama por la anestesista, llega a las 14.20, me pone la primera carga de epidural y... Y que dio tiempo a que reaccionara nada y menos porque me tienen que llevar corriendo al paritorio, donde a las 14.45 ya tengo un tierno bebé entre los brazos. Vamos, que yo estaba pariendo y viendo cómo había gente que se ponía guantes y mascarilla porque les pilló a todos por sorpresa tanta rapidez. Hago hijos monísimos y partos rápidos, así soy yo.

A mí me dieron tan solo un punto y el peque nació con 3,200 kilazos. Finalmente su corazón estaba bien y nosotros éramos uno más. Nos conocimos durante un par de horas y cuando tocó subir a la habitación (esta vez ya individual) el padre se fue a por el súper hermano mayor. Si no quisiese preservar su identidad cual super héroe os enseñaría el vídeo de cuando Martín entró a la habitación. La cara de ilusión con la que se acercó a su hermano es difícil de olvidar.

Y disculpad por el troncho, quería contaros con todo detalle por qué este parto había sido inducido. Como ya os dije en redes fue una sorpresa para familiares y amigos. Salíamos de cuentas el 15 de Agosto pero no queríamos ni que nadie condicionara sus vacaciones por ello ni que, si se retrasaba como Martín, nos agobiaran a llamadas y mensajes (y menos mal porque se retrasó); así que todo el mundo pensaba que la fecha de salida de cuentas era el 1 de septiembre (si, incluidos nuestros padres). Si me preguntáis por la experiencia en ambos hospitales os diría que pese a que todo ha ido bien y no tengo grandes quejas (unos vecinos tarados pueden tocarle a cualquiera y una ginecóloga brusca también), si tengo que elegir (y en mi situación, sin necesitar nada especial y siendo partos no complicados) me quedo con la maternidad de O´Donnell. Instalaciones más modernas, habitaciones con mayor sensación de limpieza... por comodidad, sí; pero porque afortunadamente ni en un caso ni otro necesitamos más y no tuvimos que evaluar otras variables. 
Escrito por Sonia (Sin sapos ni princesas)
Soy un desastre. Esta semana hace un mes que Martín cumplió los tres y yo aún no os he enseñado ni una foto de cómo hicimos la celebración. Tanto por su primer cumpleaños americano (aquí) como por su segundo cumpleaños de dinosaurios (aquí) sabéis que me encanta celebrarlos en parques, para tener una zona verde y al aire libre en la que disfrutar con los amiguitos. En esta ocasión, por necesidades del guión -y mi espalda - no pudo ser, e hicimos una modesta celebración disfrutando de piscina y barbacoa, pero no por ello (y porque tenía todo el atrevo preparado) quise dejar de crear un rincón tematizado. 


Hicimos las fotos antes de poner la tarta y la bebida, por eso se ve un poco más vacío, pero la idea era que en esa mesa, además de eso, estuvieran los regalillos que se llevaron los invitados: unos cocos para cóctel que contenían una bolsa de chuches y una pistola de agua de animales marinos.


Sí, quizás esta vez ha quedado un poco pobre comparada con las anteriores, pero es que Alonso no perdona y se nota que cada vez falta menos para conocerle. Tenía muchas cosas en la cabeza que se quedaron en el tintero, pero lo importante es que compartimos un buen rato con amiguitos y el peque estaba encantado con su cumple de Vaiana. Quería enseñároslo para demostrar que no hay temáticas masculinas ni femeninas y que es importante contar con los gustos de los protagonistas a la hora de celebrar sus cumpleaños.

Escrito por Sonia (Sin sapos ni princesas)
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Soy Sonia Sanz, editora de este blog, periodista y experta en organización de eventos. Enamorada de la decoración, la moda, Disney y los viajes; y mamá desde 2016.


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La habitación de Martín en las páginas 86-87 del número 29 de Petit Style Magazine, la revista nº1 del mundo infantil en español.


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