lunes, 1 de agosto de 2011

Un finde aventurero: Parasailing en Lloret de Mar

Cuando el tiempo y el dinero lo permiten nos gusta escaparnos a descubrir algún rinconcito nacional o extranjero. En esta ocasión, la excusa era celebrar el cumpleaños de Óscar (quien viene siendo mi pareja) y por eso le regalé una escapada de fin de semana para hacer parasailing (actividad que recomiendo encarecidamente). Afortunadamente, en esta ocasión ha habido muchas más cosas que destacar, por eso quiero compartir con vosotros lo que ha dado de si la experiencia y recomendaros algunos sitios. ¡Empezamos!

Llegamos a Lloret el viernes por la noche y la primera impresión que tuvimos fue algo así como "esto es Las Vegas a lo Paco Martínez Soria". Mucho guiri, mucha fiesta, muchas luces y mucho color, totalmente recomendable para una escapada de soltero (que es lo que nos perdimos al hacer el viaje en estas fechas). Nosotros nos alojamos en el camping Canyelles, a 3km de Lloret en dirección Tossa del Mar. En cuanto al mismo decir que estaba bien situado, tenía buenos servicios y no era caro (una noche, dos personas, con tienda y coche por 30€).

Comenzamos a disfrutar del fin de semana como tal el sábado (porque hasta que llegamos, montamos tienda a oscuras...). A través de la recomendación de una compañera de trabajo fuimos a S’Agaró para disfrutar de la Cala Sa Conca. Guiados por una ruta que encontré en Internet, dejamos el coche aparcado en la calle Pinell y accedimos a la urbanización S´Agaró Vell (a la que no se puede acceder con coche), donde nos quedamos boquiabiertos ante el lujo de algunas de sus casas.

Desde allí bajamos andando a la playa de Sa Conca con aguas limpias y cristalinas. Al situarnos frente al mar y girarnos a la derecha vimos unas escalinatas de cemento que nos llevarían a un agradable paseo por toda la ronda que bordea dicha cala, la de Pedrosa y llega hasta Sant Pol. Se trata de una caminata 100% recomendable por las vistas, aunque aconsejo que se haga con tiempo, porque seguro que os darán ganas de bañaros por el camino. Además tiene distintos miradores desde donde poder observar el mar (y hacerse fotos, por qué no decirlo).

Al llegar a la playa de Sant Pol nos sorprendieron las típicas casetas de colores que tantas veces hemos visto en películas. Allí, decidimos comer en el restaurante que nos habían recomendado (La Palmera, Passeig de Sant Pol, 33) y la verdad es que me alegré de haber reservado mesa, porque a partir de las 15.00 empezó a llenarse. Disfrutamos de unas patatas La Palmera (patatas fritas con salsa ali-oli) y una paella negra para dos y la verdad es que aunque a mí este plato no es que me encante he de decir que estaba todo muy bueno. En cuanto a precio, bien conforme a lo que a este tipo de restaurantes se refiere. Nuestra cuenta ascendió a 35€ y comimos paella para dos, patatas y dos botellas de agua.

Con el estómago lleno continuamos con el paseo. Pasamos por el control de vigilancia y ascendimos por la avenida de la Conca. Buscamos el coche y nos dirigimos a la playa. Ya por la tarde, tras pasar por el camping a ducharnos, volvimos a Lloret, donde tomamos algo, paseamos por el movido centro y cenamos. No podíamos cansarnos mucho que al día siguiente vendría el plato fuerte...

(Redoble de tambor) ¡Comienza la acción! Nos dirigimos tempranito a la playa de Fenals, donde nos esperaba primero el arrastre naútico en banana y después la actividad estrella: el vuelto en paralaising. Yo había conseguido este pack por 65€ los dos en Atrápalo, pero al llegar allí vi que hubiera costado 70€ por persona (así que si alguien quiere probarlo que se de una vuelta primero por Internet). No tiene pérdida, pues al llegar a la playa veréis unas banderas rosas, unas lanchas, los arrastres... Lo primero que hicimos fue montar en la banana y ni que decir tiene que yo me sentía como al principio de tener la moto, me dolían las manos de tanto agarrarme.

Luego, en grupos de seis nos montamos en nuestra lanchita para dirigirnos a la zona donde haríamos parasailing. Aunque yo, que soy poco o nada valiente, iba un poco preocupada por aquello de las alturas, si soportarían nuestro peso (se sube de dos en dos y no somos especialmente delgados), etc... he de reconocer que me encantó. Subimos unos 50 metros y desde alli las vistas eran estupendas. Aunque finalmente me arrepentí de no haber cargado con la cámara os dejo un vídeo de youtube para que veáis cómo es y os insto a que os animéis. ¡Os encantará!


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