lunes, 19 de enero de 2015

Mi rutina anti mordisqueo de uñas

Cuando vi el vídeo de la boda, una de las cosas que más llamó mi atención fue lo bien cuidadas que llevaba las uñas. Tras el enlace y la obsesión con cuidármelas y por temas de nervios en el curro, volví a caer y a mordérmelas. Ahora que se han calmado las aguas, uno de los buenos propósitos del año es volver a dejármelas crecer y llevarlas arregladitas. Hubo un tiempo en el que tras más de 25 años mordiéndomelas lo conseguí recurriendo a las uñas de gel (para quitarme la costumbre de llevármelas a la boca), pero como en esta ocasión no quiero recurrir a ello porque me dio la impresión de que mi uña crecía debilitada, os voy a contar lo que a mí me funciona.

He de empezar diciendo que no soy partidaria de los esmaltes con sabores. Seré rara, pero yo me acabo acostumbrando y a mí eso luego no me repele. Así que lo que hago es intentar llevarlas lo más cuidadas posibles para que me de pena mordérmelas (aunque al principio lo de cuidadas es un decir) Para ello me he autoimpuesto la siguiente rutina:

Nails care


1. Limpieza y exfoliación
Como cuando se trata de la cara, las manos también necesitan someterse a una limpieza profunda. Al fin y al cabo son las que en contacto con agentes externo están. Hay que empezar por humedecerlas y lavarlas con un buen jabón, mejor si es ph neutro. Tras aclararlas, si no tenemos un gel específico, podemos usar nuestro exfoliante facial o corporal para acabar con la piel muerta. Secamos bien y estamos listos para el siguiente paso.

2. Tratamiento de cutículas
No soy partidaria de cortar las cutículas, pero como es cierto que pueden molestar os propongo “colocarlas”. Con uno de esos palitos específicos que todas tenemos por casa, podemos “arrastrarlas” hacia atrás y colocarlas en una posición en la que visualmente no molesten.

3. Pulido
En mi caso uso una de esas limas de cuatro caras que pulen la uña. No aconsejo utilizarlas más de una vez a la semana (como el exfolian) para no debilitar la superficie de la uña, pero es cierto que dejan un brillo muy bonito.

4. Hidratación
Es una parte de la que nos olvidamos muy a menudo, por lo que aconsejo tener siempre una remita en el salón. Así, cuando por la noche nos sentemos a ver la tele, nos acordaremos de que ya que no tenemos nada más que hacer podemos hidratarnos las manitas y dejar que el producto se absorba bien.

5. Esmaltado
Sé que al principio os parecerá un poco ridículo llevar el desastre de uñas esmaltadas, pero es un buen truco para no morderlas. ¿O acaso queréis llevar todo el esmalte roido? Podéis empezar por colores suavitos si os da vergüenza llevar los “muñoncitos” pintados, pero os aseguro que funciona.

Y esta es, para mí, la forma de verme las manos bien y no querer volver a cometer errores. Cuando tengo las uñas largas me gusta llevarlas pintadas (normalmente con manicura francesa) precisamente para no caer. Y sin duda, para estos casos, un gran aliado son los esmaltes permanentes, de los que ya os he hablado en alguna ocasión (como cuando os contaba que tenía un kit casero). ¿Alguna por aquí se muerde las uñas? ¿Cómo lo evitáis?

3 comentarios:

  1. Sonia!!! Yo tengo las uñas débiles y se me descascarillan como a capas... y me es imposible dejarmelas un pelin largas ... podrías poner productos o trucos para fortalecerlas?? y la marca o lugar de venta de los productos que esas??

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    1. ¡No te preocupes Afri! La semana que viene te hago un post completito, que aquí hay mucho que decir sobre productos de farmacias, herbolarios y hasta de alimentación!

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  2. Yo me las he mordido siempre, hasta que empece a pintarmelas... ahora las suelo llevar con shellac y es la unica manera de llevarlas bien. En cuanto hago descanso, ya estoy mordiéndomelas de nuevo.

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