viernes, 13 de febrero de 2015

Comer en Bacira, C-O-M-E-R con mayúsculas

La semana pasada tuvimos la suerte de poder disfrutar de una cena en Bacira. Tenía muchas ganas de probar este sitio porque me habían hablado bien de él, pero no me podía imaginar que me iba a resultar una experiencia tan gratificante. En Bacira no solo tendremos la oportunidad de comer, sino de saborear, paladear y disfrutar.

Carlos Langreo, Vicente de la Red y Gabriel Zapata. Foto de Bacira
Foto de Bacira
Foto de Bacira
Foto de Bacira

Os voy a hablar de los platos que nosotros elegimos, pero no tengo ninguna duda, visto lo visto, que cualquiera de los de la carta estarán de escándalo. No puedo descartar ni uno solo de los platos que nos sirvieron (tengo que mencionar que el servicio también fue excelente) y, si bien tengo mi favorito, todos formarán parte de mi memoria gustativa.


Niguiri de anchoa, guacamole y pico de gallo. ¡Me encantó! Era cuirosa la mezcla del guacamole con la anchoa pero nada se comía el sabor de lo otro. Disfrutabas del aguacate en el primer bocado y terminabas con el recuerdo de la anchoa en tu boca.



Tartar de atún picante con aguacate, alga wakame y pomelo rosa. Muy bueno. El tartar tenía un punto picante que no se hacía incómodo (de esas que te quedas sin paladar). Estaba muy bien cortado y la salsa que lo acompañaba era irresistible.



Steak tartar con pan de Carasau. ¡Menudo steak tartar! En su punto, bien aderezado, y acompañado de un crujiente que solo sumaba.



"Risoteo" de setas con jamón. No os voy a contar la gracia pero tenéis que pedirlo. En su punto de sabor y sal. Una textura cremosa que no siempre se consigue.



Albóndigas guisadas de rabo de toro con puré especiado de patata. Sueño con estas albóndigas desde entonces. las sirven en una campaña con humo de leña que hacía las delicias desde el momento uno de destaparla. En cuanto a las albóndigas... jamás las había probado con una textura así. ¡De quitarse el sombrero!



Carrot cake. Una tarta de zanahoria desestructurada, donde la gelatina de canela y vainilla causaba sensación y la crema de queso te remataba y te dejaba sin palabras.



Versión del "Drácula". Cuando llegó este postre dijimos "la hemos liado, vamos a terminar una comida genial con cuatro fresas y un helado de vainilla" Pero ay amiguitos, estábamos confundidos. Cuando le echaron por encima su salsita de cola... ¡Aquello era el mítico Drácula! Uf, un sabor que incluso mejoraba el original.


¿Habéis probado Bacira? Tanto si sois de Madrid como si visitáis la ciudad, en la calle del Castillo 16 os espera una cita con la gastronomía.

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