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miércoles, 25 de enero de 2012

Londres 2012. Una experiencia genial

Ya estamos de nuevo en Madrid, y aunque muy cansados por las largas caminatas he de decir que el viaje a Londres ha sido genial. Ya os dije que era algo de lo que tenía muchas ganas desde hace tiempo y poder haber ido a principios de año te da un impulso para seguir con ganas (al menos hasta el 19 de marzo, día del padre y próximo festivo en la Comunidad de Madrid).

Aunque ya os dejé en este post bien desgranadita la ruta, quería contaros qué vimos finalmente. Primero porque me gustaría compartir algunos sitios que descubrimos y que no estaban en la ruta inicial; y segundo porque me encanta tener archivados mis viajes por si en un futuro tengo que repetirlos (sí, tengo un cuadernito de papel, de los de toda la vida, en el que tengo anotadas todas las experiencias e impresiones de mis rutas around the world).

¿Queréis saber qué hemos hecho? Pues allá va:

SÁBADO 21

Llegamos al aeropuerto de Gatwick un poquito más tarde de lo que teníamos pensado (debí de calcular mal el horario de los vuelos) y tras avisar en casa de que estábamos sanos y salvos, cogimos los billetes para el Gatwick Express (el tren que te lleva directamente a la estación de Victoria). Aquí los primeros errores respecto a mi planteamiento inicial: 1. el trayecto costaba más de 18 libras por persona (y no 13 como yo había visto) y 2. Elegimos mal la fecha, medio metro de Londres en obras y líneas cortadas everywhere.

Dejamos las maletas en el hotel (en la recepción, ya que no podíamos entrar a la habitación hasta las dos). La sensación que nos dio no fue muy buena pues la fachada necesitaba una manita de pintura pero ahora he de reconocer que las habitaciones estaban muy bien. Todo muy limpio (y yo soy muy tiquismiquis) y al ser apartamentos teníamos nuestra propia cocinita totalmente equipada con menaje, microondas, cocina, frigorífico, tostadora e incluso hervidora de leche. Así que sí, Apartamentos Royal Court en la zona de Paddington totalmente recomendables.

Como iba diciendo, dejamos las maletas en el hotel y nos trasladamos al mercadillo de Portobello. El problema es que íbamos algo tarde, así que antes de meternos de lleno en él decidimos comer. Para ello entramos en un sitio que tenía bastante buena pinta (una cadena de restaurantes que vimos a lo largo y ancho de Londres): Pizza Express. Las pizzas eran muy buenas, con ingredientes de buena calidad y hechas a mano en el momento. Salimos satisfechos con la cantidad, la calidad y el precio. Una buena elección.

De camino a nuestro destino tuvimos que parar en unos "chinos" (en este caso la tienda era de marroquíes) a por un adaptador. Sí, muy inteligentes pero se nos había olvidado que con los enchufes ingleses ni íbamos a cargar la cámara, ni el móvil ni iba a plancharme el pelo. ¡Oh, oh!

Una vez en el mercadillo vimos muchas cositas pero sin duda, como ya sabréis, teníamos un objetivo claro, tomar unos dulces en Hummingbird Bakery (en el 133 de Portobello Road - aunque hay más por toda la ciudad). ¿Veredicto? ¡Madre mía, vaya muffins Red Velvet! Increíbles de verdad, si alguna vez pensáis ir a Londres dejaros de Starbucks y tonterías (y eso que me encanta) y pasaros por aquí. ¡Delicioso! El problema es que llegas al escaparate y no sabes qué pedir. Pero bueno, aquí lo bueno de ir con otra persona es que puedes pedir dos cositas y compartir (o veinte, porque también puedes llevártelo a casa). Lo malo de Ryanair es que solo permite un equipaje de mano, así que no me podía arriesgar a llevarme una cajita a casa. Lo que sí que pude llevarme es un par de regalitos para Piñi y Marta y Ardi y Laura (qué será, será).

Además hicimos caso a Rosamaría y paramos en la tienda de Allsaints Spitafields. La ropa era muy mona, pero no me planteé entrar mucho porque era carillla y me daba miedo encapricharme de algo. Más vale prevenir que curar.


Aunque ya se estaba haciendo de noche (en Londres a las 17.00 es lo que hay) decidimos que aún había muchas cosas que ver, así que anda que te anda nos fuimos hasta el Buckingham Palace, aunque a esas horas está claro que no íbamos a ver el cambio de guardia (todos los días a las 11.30 señores). Atravesamos los jardines de St.James Park y pusimos rumbo al Parlamento.

Allí, delante del Big Ben mi querido y yo estábamos discutiendo, yo decía que era una hora menos, él que igual que en España y ni corto ni perezoso se va a consultárselo a una chica. ¡Debajo del Big Ben! ¡Un reloj gigante! Anécdotas de las que reirte...

Paseando vimos dichas obras arquitectónicas, así como Westminster, the London Eye y el National Teathre (entrar es gratis, así que os lo recomiendo, aunque sea para dar una paseo a modo de curiosidad). ¿Por qué todo ese camino andando? orque ambos recordábamos que el Tower Bridge estaba más cerca, pero no... Por la riberita del río nos dio tiempo a disfrutar y ver otras cositas, como la catedral de Southwark.

Tras el largo paseo volvimos al metro. Nos deplazamos hacia Picadilly (recordaba sus neones más grandes) y dimos un paseo por el barrio chino y las cercanías de los míticos cines Odeon. Tras una parada para descansar y hacer tiempo (allí la gente ya debía de estar acostándose, pero para nosotros eran las 20.30, demasiado pronto para cenar) fuimos al restaurante indio que nos habían recomendado:  el Khan Restaurant (13-15 Westbourne Grove). El sitio no estaba mal y por la cantidad de indios que había era innegable que tenía que ser bueno (esto es como los bares de carretera y los camioneros; si hay muchos, se come bien); pero la comida india no es lo mío, así que ni fú ni fá. Eso sí, como no sabíamos que pedir he de decir que el camarero se portó y dijo que él se encargaba de todo. Creía que nos iba a engañar y la factura iba a echar chispas pero la verdad es que la cantidad de la comida fue buena y el precio también.

Tas eso... ¿qué más queréis? Era un día largo, tras eso, vuelta al hotel. Por cierto Ana, reto superado. En este día nos hicimos con tus horquillas mágicas (que solo podíamos comprar en Boots).

DOMINGO 22

Nos fuimos de nuevo de mercadillo, esta vez al Old Spitalfield, en Brushfield Street tal y como os dije. Como no habíamos comprado desayuno no desayunamos en el hotel y lo hicimos en Starbucks (porca miseria, pues resulta que en esta zona hay otra Hummingbird Bakery). El mercado estaba a rebosar, y es cierto, un solo cajero vimos. Es aquí donde nos gustaron tantas cositas que cayeron regalos para Quino, Marta, Alejandra, Pachi y Esther. ¡Sorpresa!

Como veréis, a mi capa roja le he dado muchísimo uso, las fotos solo se diferencian por los sombreros o el color de las mangas que se vislumbran debajo de la capa

Nos dirigimos a comer a Shooting Star pero para nuestra sorpresa estaba cerrado (Debía ser por la hora poreque no tenía pinta de estar cerrado indefinidamente) así que tras intentarlo en otro sitio (buuuh) acabamos volviendo al mercado, donde comimos en Giraffe. ¿Qué menú elegimos? Pues unos nachos y una especie de filete de pollo empanado con puré de patatas como a mí me gusta (lo que quiere decir que puedo montar ladrillos con la especie de cemento que hago del puré); todo regado con Mojito (mi chico, que nunca bebe salvo cuando el cóctel es bonito) y zumo de frambuesa para mí. De precio bien, y de calidad mejor. Aunque puede que os agobien un poco los camareros, se acercan mucho, se apoyan en la barra... Yo creo que es que le quieren dar un aire tan guay y cercano (tipo Apple Store) que se pasan.

Desde aquí fuimos al Temple Church, con tan mala suerte que estaba cerrado. ¡Yo que iba a imaginarme que una iglesia cerraba un domingo! Ah, por el camino, casualidades de la vida, vi desde el autobús a mi amiga Miri, que ahora vive en Londres; pero aunque intenté que me oyera no hubo suerte. Me sentí un poco ridícula dando golpes al cristal...

Cogimos de nuevo el metro (le hemos sacado mucho partido a nuestra Travelcard, no viajéis sin ella, que por 7 libras das todas las vueltas que quieres) y nos dirigimos a Harrods. Nos dio tiempo a ver poquito porque cerraban a las seis pero lo suficiente para cotillear. También visitamos Topshop (demasiado cara y con demasiadas pocas tallas para mí) y nos fuimos de nuevo al metro para acudir a Trafalgar Square. Allí vimos la famosa fuente de los leones, el National Galley y, también, cuánto tiempo quedaba para las paraolimpiadas (si es que nos dio tiempo a todo).


Cuando regresábamos a Picadlly no pudimos dejar de reparar en un restaurante oriental donde las mesas eran interactivas. ¿Interactivas? Sí, había un proyectos encima, la mesa tenía ratón integrado y tú elegías sobre ella el menú y hacías los pedidos.

¿Lo mejor de todo? Cuando estabas en el menú, el plato sobre el que pinchabas se proyectaba en tu plato para que vieras la pinta que tenía. Vale, era un poco caro, pero la pijotada había que probarla. Se trata del Inamo restaurant.

Eso sí,si estáis en Madrid también hay uno, si queréis probarlo hablo del Eatperience. Porque no hace falta que os cojáis un avión para ir a comer aquí, ni hace falta poneros los dientes largos cuando hay soluciones intermedias. ¿No os parece?


LUNES 23

Ese era el día dedicado a las compras. La primera parada fue la Juguetería Hamleys (188-196 Regent Street). Espectacular. Dependientes jugando, niños grandes comno nosotros atontados, plantas y plantas de juguetes... y otra vez la maleta y el exceso de equipaje que no me dejaba traerme cositas (sí, también hubo sitios para los regalos del popá y de los compis de curro de Óscar). Jummm.


También pasamos por otras tiendas, como la Apple Store (esta visita Óscar se la dedica a Roberto, para que se sienta como en casa), la Ferrari Store y... M&M´s world! Sí, la tienda londinense de M&M´s. Disfrutamos un montón, merchandaising, M&M´s de veintitantos colores... Tuvimos que sopesar mucho qué comprar y al final nos decidimos por unas tazas para los desayunos en nuestra futura casa (¿recordáis los propósitos del nuevo año?) y un regalito para Pacheco y Cris (oh, ¿vosotros también?). Claro, todos aquellos que no han tenido Reyes han tenido un rinconcito en nuestro viaje.


Además, aunque no estaba pensado, también paramos en la Disney Store. He de decir que puede que a veces me cueste comunicarme en inglés, pero mi chico se quedó flipando cuando, ante la ausencia de mi personaje favorito en forma de muñeca edición coleccionista (no las había visto nunca, me quedé prendada y me la pido para mi cumple), me dirigí rauda y veloz al dependiente para preguntarle si la tenían y dónde. ¡Bella no te preocupes que en abril estarás en mi casita! Una pena que nos fuéramos ayer, porque hoy su autor firmaba ejemplares en la tienda... Sí, la de la foto es mi cara de "lo quiero".


Tras eso fuimos, cómo no, a Primark, donde agradeciendo que tienen más variedad y cantidad de tallas (aquí es difícil ver todos los modelos en mi talla pero allí es normal) me hice con un par de pantalones nuevos y un regalo para la momá Manoli. Y después.. rumbo a Camellia´s Tea House (y no eran 21 libras por persona, sino 18). Como os dije pides un té y te traen una bandeja de tres pisos. El primero, con sanwiches salados; el segundo, con scones (pan inglés de mantequilla) y el tercero, con tartas. ¿Qué he de decir? Que no debes mencionar el nombre de Dios en vano, así que aquí no lo hago si digo: "Dios mío, ¡qué cosa más buena!" En serio, todo estaba riquísimo pero los scones... no sabréis qué es el cielo hasta que no los probéis (o al menos los suyos). Buenísimos.

Como íbamos cargados con bolsas volvimos al hotel por no ir así al teatro. Cuando volvimos a Trafalgar paramos en Fridays para hacer tiempo y luego fuimos a ver El Fantasma de la Ópera al Her Majesty Theatre. La obra no estuvo mal aunque me la imaginaba más espectacular en cuanto a decorado (una amiga me dijo que la lámpara de Madrid era increíble y esta no me lo pareció); no obstante quiero verla en castellano a ver si todo lo que yo entendí y vi era tal y como tiene que ser. Eso sí... he de decir dos cosas: 1. Hacís muchísimo frío en ese teatro con el aire a tope y 2. los chavales americanos son gigantes (cuando se os ponga uno delante en el teatro me entenderéis). Finalizada la obra, vuelta al hotel (¿he dicho que estaba muy bien comunicado?), parada en Burguer King (tampoco había que gastar millonadas a todas horas) y a cenar en nuestra habitación-cocina-salón.

MARTES 24

Tocaba ir con las maletas en la mano, menos mal que en el Museo de Ciencias Naturales tenían un guardarropa muy apañado (por 3 libras podías dejar todos los bultos que quisieras). He de decir que en todos los museos que voy a citar la entrada era gratuita, aunque es cierto que disponen de urnas para donar dinero (es curioso que te pongan cuánto a modo orientativo). Estuvimos toda la mañana en el museo (no voy a hablar de la cara que se te queda cuando en un museo, en una zona de cosas antiguas ves una game boy y piensas "¿tan vieja soy?"). Comimos allí, y nos pedimos una especie de sopa de champiñón y pollo que por encima tenía hojaldre ( a mí no me gustó) y un bocadillo de roastbeef (muy rico). Un precio algo elevado si lo comparamos con otros sitios, pero bueno, de algo tendrá que vivir el museo.

Como nos seguía sobrando tiempo visitamos también el Museo de Historia Natural (atención a su entrada, porque es impactante) y el V&A Museum (este es más de arte en sí, nada de tocar y experimentar, todo sobriedad). Es cierto que aún podíamos haber aprovechado más el día, pero con las maletas y la lluvia era difícil, así que decidimos ir al aeropuerto pese a que teníamos tiemnpo de sobra. Aquí un tirón de orejas a Ryanair. Si bien es cierto que en Barajas pasamos los primeros por tener asientos reservados, en Londres la organización no fue tan buena y la gente se metió a trompicones, dejando a los usuarios scon preferencia a la vez que los otros (que por cierto chavalitos no me vale lo de "si la de rojo pasa, yo paso" porque aquí "la de rojo" tiene asientos reservados por los que ha pagado (por error pero pagué) y yú no, así que menos humos.

Llegados a este punto, y tras la Biblia que os he escrito, quería comentaros la impresión de este viaje. Es innegable que me ha encantado. A nivel personal creo que estoy pasando por un buen momento con mi chico y disfruto mucho de lo que hacemos juntos. Son casi seis años y me encanta poder disfrutar de periódos en los que dices "qué bien estamos". No soy una persona positiva, él lo sabe, así que muchas veces, cuando las cosas van mal fuera de nuestro círculo me dice que disfrutemos dentro aunque yo no lo vea así. Ahora mismo el círculo es inquebrantable porque estoy siendo un poco más optimista en el exterior; pero no sé si seguirá así por mucho tiempo (el temperamento natural es el temperamento natural). Además me ha gustado mucho descubrirrincones que merecía la pena (qué le vamos a hacer, el turismo gastronómico es lo mío) y creo que esta vez, si bien nos hemos gastado más de lo que pensábamos no nos hemos cortado en disfrutar de las vacaciones y eso, de vez en cuando, mola. ¿Volvería a repetir? Sí, pero en unos años. En mi cabeza hay muchos sitios que visitar y muchas cosas que hacer, así que aunque de momento no pienso en viajes sé que cuando vengan serán otros diferentes.

7 comentarios:

  1. Perfecto resumen...creo que te nombraré en mi blog.

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  2. Regalos?? El "resumen" luego me lo leo que entre fotos y demás no tengo tiempo para todo...

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  3. ¿Oscar mojito a la hora de comer? ¿americanos enormes sentados delante vuestra en el teatro, no te has confundido? Yo si me lo he leído entero y es un gran reportaje! jaja que bien detallado todo y que de cosas! regalitos???? que sera que sera ;-)

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  4. Pachi! No te lo lees y ves lo de regalos? Qué crack, jajaja.

    Esther, gracias por los halagos ^^

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  5. Es la mejor guía!! Que sepas que estoy de acuerdo en mil cosas de las que dices. A mi tb me encantó la entrada del museo de ciencias naturales, eso es currárselo! besos guapa!

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